Descubrí que tardo aproximadamente 15 minutos en enojarme y 48 horas en poder encontentarme.
Descubrí que no puedo olvidar sin embargo puedo recordar sin sentirme mal.
Me gusta sentirme tranquila, como hoy... despertando temprano, desayunando algo rico, comiendo con mis papás y teniendo tranquilidad interior, paz fugaz.
Y es cuando aprovecho para recordar que debo estar agradecida por todas las lágrimas derramadas por cosas tan serias como por cosas tan absurdas. Es la única manera de aprender a regarla con mayor categoría, pues aunque digamos que uno aprende de sus errores, conozco pocos que verdaderamente no los hayan cometido una vez aunque sea.
El otro día regañe a Catalina López por llorar sola en su habitación en la noche de manera silenciosa, la regañe porque llevaba días hundida en su propio pozo de amarguras, la regañe porque llevaba más de 100 horas enojada y además porque cada que recordaba el momento en que su novio la humillo se ponía como una histerica. ¿que hice?, la bañe con una cubetada de agua fria, le di un poco de chocolate y la saque a pasear.
En el paseo por el campo verde tome varias fotografias como la de Catalina recuperando su alma, Catalina respirando por la nariz, Catalina pudo distraerse un poco y encontre la cura a su mal, el poder salir y ver la vida a veces motiva a poder buscar esa puerta en la que la persona menos esperada te recibe con las manos abiertas.
Esa persona que te dará un paseo caminando y su sentirás que vuelas como un ave. Me han cortado mi inspiración... la gente me distrae! jajaja